martes, 20 de junio de 2023

Un Baby boom y los Zeta, Alfa, Beta.


Pensar cansa, ver una imagen no; entonces... ¿Por qué voy a sufrir? ¿Por qué voy a leer si un video de Tik-tok me resuelve una duda en segundos? Los niños se están acostumbrando a que todo sea rápido.

Dadas mis dificultades para hacer que la gente entienda mis problemas de comunicación (padezco hipoacusia y en nuestras reuniones se participa de forma ruidosa, coral y competitiva; sin adaptación a los que no oyen bien) he invitado a mi sobrina realice una sencilla actividad relacionada con la empatía. Yo oigo mal y mis conocidos (lo creo así) no son capaces de comprender mis dificultades; al fin y al cabo "ojos que no ven, corazón que no siente" o trasladado a otro sentido "Aquel que no ha oído, no lo he percibido". Así que le sugerí que se pusiera durante un par de horas unos tapones en los oídos en una reunión social, en un charla familiar, por ejemplo, para que "sintiera" mis dificultades y pudiera comprenderlas. Ella me miró como si fuera idiota y me replicó: ¿Para qué voy a sufrir a lo tonto? Tendré que explicárselo en un video de TikTok; ya me imagino haciéndolo: mezclando ruido de fondo en el sonido y usando comparaciones visuales (imágenes borrosas, colores mal saturados, iluminación excesiva o insuficiente...); pero seguro que me lo despachará rápidamente con un "No mola, tío".

Tenemos una generación Z , o posmilenials, (para los que no conocen el término, corresponde a los nacidos entre mediados o finales de la década de 1990​ a mediados de la década de 2000), gente que hoy en día tiene en torno a 25 años); unos jóvenes que aprecian sobre todo lo visual y son definídos a veces como "vaguísimos". Estamos entrando en una nueva fase evolutiva: "El homo videns", un hombre que vive por la imagen. Lo visual lleva a los usuarios a absorber mejor el contenido con un menor esfuerzo. “El cerebro es fundamentalmente visual y reacciona muy bien frente a ese tipo de estímulos, por lo que la televisión y lo que luego vendría, como TikTok, capta muy fácilmente nuestra atención”, nos explica un catedrático experto en comunicación en El PAÍS y añade: “La imagen, de alguna manera, ha derrotado a la palabra y al pensamiento, como explicó el filósofo Alain Finkielkraut”. Según datos del desarrollador de software HubSpot, la generación Z prefiere aprender cosas a través del vídeo, más que por texto u otros formatos, y, además, presta atención al contenido durante una media de ocho segundos. A eso se suma una búsqueda de evasión que explica, en parte, el fenómeno de los influencers y de los contenidos idílicos y románticos con los que sueña el usuario.

Mejor Tik-Tok que google; En el Whatsapp antes un meme que un razonamiento, un emoji preferible a un comentario... En el facebook e Instagram, sobre todo, las fotos...

Martínez considera que “los niños intentan huir del mundo real porque no les gusta y no ven futuro. Quieren vivir el día a día y la jornada es tan corta que necesitan hacerlo todo de la forma más rápida posible. No piensan en el mañana, sino en el ahora, y para vivirlo se han acostumbrado a que todo sea muy rápido”. Esto guarda una relación muy importante con el "carpe diem" y la búsqueda de diversión, algo a lo que el sociólogo Neil Postman se refería como “divertirse hasta morir”.

En realidad es un fenómeno más general: Toda la sociedad está evolucionando hacia un pensamiento "líquido" y superficial.

Y lo veo. Lo experimento cada día en mis relaciones con los adultos de la generación Z (mis sobrinos más mayores), los jóvenes de la "Alfa" (mis sobrinos más pequeños) y los de la "Beta" (mi sobrino nieto, Pedro). Para un "Baby boomer" como yo, sesentón, educado por la "Generación perdida" el desprecio por el uso de la abstracción (el lenguaje cuidado, la lectura, la escritura...), la fascinación por lo visual (TV, Instragram, Tiktok) y el consumo ultrarápido de contenidos nos produce marginación, desazón y tristeza.

/ JENS KALAENE (GETTY)

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