domingo, 18 de marzo de 2018

Jubilata boom



Se acerca a la jubilación la generación del baby boom, están en puertas. Los de mi quinta y siguientes empiezan a pedir en las taquillas de la Hacienda pública los papeles para solicitar su acceso a la pensión. Y se dan prisa; algo les dice que han de apresurarse antes de que el arca se vacíe.

Si nos acogemos a las denominaciones más populares en la generalidad de los países occidentales para las generaciones nacidas en la segunda mitad del s. XX yo nací baby bommer. Una década después llegó la generación X (la mayoritaria  en realidad en España con 11 millones y medio de nacidos entre 1965 y 1979) y que también es conocida como Generación Perdida, Generación Peter Pan o Generación Puente (porque unen las épocas de los Baby Boomers y de los Millennials). En total, componen este grupo 11.468.147 españoles. Sin embargo en España la generación Baby Boom se aplica a los nacidos entre 1957/58 y 1977, años en que los nacimientos superaron anualmente los 650.000 y nacieron un total de catorce millones de niños (2,5 millones más que en los veinte años previos, 4,5 más que en los veinte años siguientes)

El dramático horizonte que se vislumbra es preocupante (como dice los de mi generación: "es para acojonarse"). En el año 2017 se han registrado ya más defunciones que nacimientos en España. Cinco años después hacia el 2022 empezarán a jubilarse los hijos del ‘Boom’ de natalidad de 1957-1977 (sin contar jubilaciones anticipadas, que ya están en ello). ¿Lo soportará el sistema social? España está abocada a ser un país de viejos. la pirámide demográfica está a punto de cambiar por la explosión de natalidad de la posguerra civil y el aumento de la esperanza media de vida en España, que roza los 83 años, casi la misma que en Japón, el país más longevo del mundo. El reloj biológico juega contra España. Si en la actualidad hay cuatro personas ente 18 y 64 años por cada mayor de 65 años, en 2022 habrá tres por cada dos mayores de 65 años.España está abocada a ser un país de viejos porque, además, la crisis económica ha reducido la fecundidad (que está en 1,25 hijos por mujer y era de 1,44 en 2007). La OCDE ha advertido de que en 2050, España tendrá 76 personas mayores de 65 años por cada cien habitantes en edad de trabajar, frente a las treinta existentes en la actualidad, convirtiéndose así en el segundo país con una mayor ratio de dependencia del mundo, tan solo superada por Japón.

¿Deberímos alegrarnos por el aumento de la esperanza de vida?: No es en absoluto seguro: por cada año ganado a la muerte hay una media de más de dos meses de dolor, inmovilidad o invalidez parcial. Actualmente se afronta ese problema con un capital moderado en las prestaciones sociales y unas pensiones más o menos dignas; pero ¿y dentro de unos años? A los problemas asistenciales se unirán los económicos e incluso los sociales. A veces sueño, en un escenario casi apocalíptico, con vejetes defendiéndose desde su chalet contra bandas de jóvenes parados y hambrientos... La ruptura del orden social no debe descartarse. Puede llegar un momento en que impere la ley del más fuerte y, esos, serán los jóvenes.¿O no?

En esos días las calles han sido tomadas por los yayoflautas. Es curioso este relevo generacional a la inversa donde los jóvenes se han quedado paralizados y los más ancianos ocupan las calles en movilizaciones multitudinarias. Al partido en el gobierno se le eriza el vello solo de pensar en la fuga -más gráficamente "estampida"-  de votos que le puede suponer la frustración de una porción enorme de su electorado. La estrategia de "esto es lo que hay"  que intenta imponer se derrumba ante la constatación de que se ha usado la hucha de las pensiones para pagar la salida de la crisis (pero la gente percibe que se usaron para pagar rescates bancarios, deudas autonómicas, sueldos y comisiones a políticos, intereses abusivos de créditos al estado, etc). La jugada política estaba clara: el tema se mantuvo congelado mientras la hucha aún tenía dinero para ir tirando, pero en cuanto se vació se puso sobre la mesa el problema: estamos a cero ¡y de donde no hay no se puede sacar! ¡No hagan demagogia ni populismo! nos advierten: no se puede engañar a los ciudadanos, no se puede vincular la subida de las pensiones al IPC ¡porque no hay fondos! Clama al cielo un cinismo tal sin consecuencias. Espero que la gente lo comprenda y, por fin, deje de votar a quienes, con el pecado original de la corrupción que muchos les perdonan, son además mentirosos e inútiles. 

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