lunes, 4 de septiembre de 2017

La memoria digital


Dicen que la información es poder. Y la información (hasta no hace mucho) ha residido en la memoria. El olvido es pobreza y debilidad. Eso lo sé bien. Eso sí lo recuerdo.

Estamos en un periodo de tránsito. La información, los recuerdos, las historias...  habitan dos espacios diferentes y  unidos con vasos comunicantes de paso regulado. Algunas de las espitas están cerradas  cuando uno de los vasos se rompa, su contenido se perderá. Es la memoria individual de tantas personas que se llevará sus conocimientos y recuerdos a la tumba. Muchas otras  están trasvasado contenidos al gran almacén digital usando soportes personales o compartidos. Por eso al iniciar una búsqueda en la red  encontramos informaciones sorprendentes, muchas veces inesperadas. Resultan deliciosas las crónicas, las biografías, los diarios particulares e ignorados que van saliendo a la luz. Matizan, incluso contradicen, a veces la historia oficial o incluso la historia individual: nuestro propio recuerdo biográfico. Por eso son útiles. Por ello se hacen necesarios. Un caso singular son las imágenes. Las fotos antiguas resultan insustituibles. Su escasez, su histórico testimonio, las hacen valiosísismas.  ¡Cuántas se perderán privándonos de tantas historias insospechadas, tantos rostros desconocidos, tantos lugares ignorados, tantos hechos inexplicados!

En un futuro no muy lejano los vasos comunicantes será de paso libre. Todo se conocerá. La omnisciencia solo estará sujeta a lo aparatoso de su acceso, a la dificultad de su búsqueda: pero la información estará allí. Pero su magnitud inconmensurable presencia la tornará inmanejable. Alguien (un ente informático, evidentemente) tendrá que ayudarnos. La información fuera de los límites manejables (por exceso y por defecto) es impotencia. Lo primero deriva en el caos y lo segundo en el vacío.

Si la Historia comenzó con ese extraordinario y perdurable soporte que es la escritura, un nuevo periodo se abre ahora: La  Posthistoria. Un nuevo formato de almacenamiento está desplazando vertiginosamente a los libros, desplazándose, rápidamente hacia lo audiovisual. Como centinela de la historia: ¡mantente alerta, escritor de guardia!

2 comentarios:

  1. Muy bueno, Jesús. Yo, voy imprimiendo algunas fotos recientes. Para el futuro.
    Un abrazo.

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  2. Hola, Pilar; muchas gracias por esa visita. Me alegra que te acerques a algunos de mis blogs.
    Y sí, las fotos antiguas son insustituibles. Hoy en día las tenemos quintuplicadas y pierden el valor de lo raro, lo escaso.
    Y también voy echando un vistazo a mis viejas fotos... ya próxima la jubilación. Ya te contaré.

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