domingo, 25 de febrero de 2018

Monstruos y genios

Es desconcertante descubrir que muchos de tus personajes ideales, de tus héroes imaginarios, se revolcaron por el lodo en algún momento de su vida y que algunos arrastraran cierto vicio o inmoralidad durante toda su existencia compaginándola con el éxito profesional. Nuestros personales dioses caen del altar en que los adoramos cuando desentrañamos sus biografías secretas.

Sus contradicciones nos dejan perplejos: que quién compusiera la más hermosa canción dedicada a la vida, se suicidara ("Gracias a la vida" de Violeta Parra), que quién escribiera  una obra monumental sobre la educación de los niños  ("Emilio" de Rousseau) donara sus cinco hijos a la inclusa, que un premio Nóbel de literatura que declaraba que "la inocencia nunca está enteramente perdida" intentara violar en su juventud a una niña de 15 años (William Golding, según confesó por carta a su esposa), que el más genial de los pintores modernos se comportara según palabras de su nieta como un monstruo que necesitaba calmarse con sacrificios humanos como un dios azteca eligiendo como víctimas a sus seres queridos (que en proporción elevadísima acabaron suicidándose: Pablito, su nieto; Jacquine, su última mujer; Maria Thérése Walter, su musa... así como otras muertes, locuras y desgracias que acontecieron a íntimos y familiares de Pablo Picasso), que un brillante director de cine drogara y violara a una menor de 13 años durante unas sesión fotográfica (Samantha Geimer por Roman Ponlanski), que otro genial director de cine se liara con la hija adoptiva de su esposa (Woody Allen y Soon Lee) o abusara presuntamente de su hija carnal (Dylan Farrow)...

Los defectos de algunos grandes científicos nos sorprenden: que Newton fue un crédulo aficionado a la alquimia con maneras de dictador, que Einstein resultara un mal docente que se olvidó de su familia...

Los pecadillos de los genios de la música clásica nos desconciertan: que Liszt saciara su gusto por las mujeres con todas las condesas y marquesas que tenía a mano (esto sería anecdótico si no fuera porque era cura), que Vivaldi conviviera con una cantante siendo cura ("La Giró", veinte años más joven que él), que Verdi manifestara un carácter “huraño y antisocial”, que Mózart tuviera predilección por los chistes escatológicos, que Beethoven se comportara como “un maniático”, que Bach estuviera poesído por un tremendo orgullo....

Y así podríamos seguir con todos los genios que en el mundo han sido. Dudo que se salvara alguno. 

Pero, no había mentado aún a los escritores, a los poetas... Hoy, la sorpresa, me llega con la noticia de que el genial escritor chileno Pablo Neruda (acaso el mejor poeta de los últimos tiempos)  despreció y abandonó a su propia hija Malva Marina Trinidad por nacer con una deficiencia (hidrocefalia) que la hacía aún más vulnerable. La historia nos anega de pena el corazón y la decepción se apodera del alma: "Mi hija, o lo que yo así denomino, es un ser perfectamente ridículo, una especie de punto y coma, una vampiresa de tres kilos." Así la llega a describir, decepcionado, al recibir unos lindos versos que le dedica su amigo Federico García Lorca. Y después, alejada la madre y la pequeña hija; casado de nuevo con una hermosa mujer, viviendo el mundo de la fama y de la gloria... se olvidó de su pequeña hija, hasta el punto de no mandarle siquiera un mínimo peculio para su manutención.  Otra familia, nada "genial" en sus genes, fue quién la adoptó y le regaló algunos momentos de placer. 



Genios con pies de barro, hoy se apaga vuestro brillo; los negros secretos absorben toda vuestra luz. 

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