El personaje de Donald Trump presenta un perfil que es casi una caricatura clásica del León, presentado en la literatura como un animal poderoso y narcisista que impone su criterio por la ley de la fuerza. Expresiones como "La ley de la selva", "tomar la parte del león", "El Rey León", "contrato leonino" ... aluden al uso del poder para gobernar a los demás sin dar explicación alguna.
Con motivo del ataque y secuestro en Venezuela de su presidente Nicolás Maduro, muchos han recordado una vieja fábula popularizada por Fedro en el s. I d.C. "El León en Sociedad con la Vaca, la Cabra y la Oveja".
Quiero recordar esta fábula y añadir una continuación de mi cosecha. Me parece interesante comparar la actual situación con este relato simplificado y fabuloso; pero que presenta un ejemplo claro de como funciona el poder en la sociedad.
Cayo Julio Fedro, liberto romano de origen griego, en su quinta fábula de su libro I titula esta fábula como "Una vaca, una cabra, una oveja y el león" encabezándola con la moraleja "Nunca te acompañes con quien puede más que tú".
Esta fábula tiene raíces en Esopo, al que la tradición oral atribuye su origen inicial; aunque muchos de sus relatos pueden ser recopilaciones de otros populares en su época en el s. VI a.C. El fabulista romano Fedro (siglo I d.C.) adaptó y popularizó la historia en verso, siendo una fuente clave para su difusión. Versiones posteriores: Autores como Govantes y La Fontaine (siglo XVII) la adaptaron, incluyendo versiones en prosa y otras que se basan en el tema para reflexiones modernas, como la de Augusto Monterroso.
El énfasis en la versión de Fedro recae en el León (el dominante), mientras que otros se centran en el resto de los personajes (los oprimidos)
Reproducimos el testo original de Fedro:
FAB. V "la vaca, la cabra, la oveja y el León"
La sociedad con el poderoso jamás es fiel.
Esta fabulilla confirma mi proposición.
Una vaca, una cabra y una oveja paciente de las injurias de un León en unos bosques.
Habiendo aquellos cazado un ciervo de enorme oorpulencia, hechas las partes, el León habló de esta manera:
"Ego primam tollo, nominor quia Leo;
Secundam, quia sum fortis, tribuetis mihi
Tum, quia plus valeo, me sequetur tertia;
Malo adfligetur, si quis quarlam tetigerit.
Sic total praedam so la improbitas abstulit."
(Yo tomo la primera, porque me llamo Leon;
Me daréis la segunda, porque soy fuerte;
Además, me corresponde la tercera, porque valgo más;
Si alguno tocase a la cuarta lo pasará muy mal.
Así la maldad sola, pudo llevarse toda la presa)
A partir de la situación actual que se presenta con la agresión e imposición a Venezuela de las condiciones de Trump, voy a incluir también una aportación personal al relato clásico: imaginaré una continuación al hilo de los acontecimientos.
CONTINUACIÓN A LA FÁBULA DE "El león en la sociedad de la vaca, la cabra y la oveja"
"Desanimados y hambrientos el resto de los miembros de la sociedad (los débiles) no osaron enfrentarse al Rey de la selva. La vaca volvió a sus extensas praderías en la lejana Asia teniendo que dejar al león dominio y mando sobre los pastos y pagando además aranceles sobre la hierba que consumían las gacelas que cazaba. La cabra se retiró a sus montañas de Afganistán donde subsistió precariamente con la rala vegetación de aquel agreste paraje y la oveja continuó pastando en prados de hierbas raquíticas intentando sobrevivir en aquellas raras tierras valdías.
Como el León pese a ello exigía cada día más y más, los animales agobiados por la necesidad reflexionaron y decidieron que había que plantar cara al Rey de la Selva cada uno en la medida de sus posibilidades. Pronto descubrieron que disponían de algunos recursos que habían subestimado. La vaca invirtió desde entonces mucho tiempo en afilar sus cuernos y practicar la envestida. Al mismo tiempo decidió que no pagaría aranceles por la hierba que producían sus extensas praderas en China. Su enorme tamaño además le confería fuerza y empuje para aguantar los ataques del León. La cabra, encastillada en las rocas de su accidentado territorio en Afganistán, resistía con eficacia las expediciones de castigo del gigantesco felino que no lograba alcanzabar los intrincados refugios de sus montañas. Allí, la logística caprina era más eficaz y el león desgastaba sus músculos y sus pezuñas contra el áspero terreno. La oveja descubrió también que disponía de raros recursos que otros apreciaban: disponía de paciencia y facilidad para agruparse y negociar, siendo además productora de lana y leche de calidad muy apreciada, por ejemplo. Bien es verdad que, sin poder compartir sus recursos, todos los miembros de la sociedad se empobrecían; pero por lo menos no serían dominados por uno solo de ellos.
DESENLALCE:
Pero ¿Cómo acabó esta historia?
No se sabe bien si, finalmente, el León aprendió la lección de que la cooperación beneficia a la mayoría de una sociedad. Lo que sí se conoce es que, un día cuando volvió a la manada, las leonas le enfrentaron exigiéndole buena leche de cabra para sus crías y mejor carne de gacela, que las que cazaban estaban escuálidas. Igualmente le apremiaron a que hablara con las ovejas para que le dieran lana, que los últimos inviernos estaban pasando mucho frío. Algunos dicen que el León no supo qué contestar. Intentó imponer su autoridad a la manada; pero un numeroso grupo de leonas le plantó cara. El gran felino hubo de retirarse con el rabo entre las piernas.
Otras fuentes aseguran que el león, resentido Y decidido a mostrar su autoridad, la emprendió con la vaca produciéndose una feroz batalla que acabó en una carnicería donde el enorme animal, finalmente, pereció. El León herido buscó abrigo en las montañas para reponerse del combate, pero la cabra no le dejó en paz acosándole constantemente con su cornamenta mientras reposaba lamiéndose sus heridas; aunque finalmente logró acabar con la rebelde cabritilla ella aprovechando un descuido del animal. Por último llegó a los pagos de la oveja; pero tan malherido que allí se recostó cansado y hambriento. En un último esfuerzo logró cazar a la oveja a la que devoró en un último bocado. Después murió.
Pero algunos descendientes de aquella manada relatan que sus abuelos les confesaron que, en vista de la situación, los leones más viejos, se reunieron en consejo para debatir la situación y decidieron destituir al actual Rey nombrando a uno más sensato.
No sabemos con certeza cual es el auténtico final de esta historia. Quizá aún no se haya producido; pero uno de ellos produce escalofríos."
NOTA
Este artículo está inspirado en el artículo de Diario "La Opinión de Málaga" publicado por Miguel Ángel Santos Guerra el día 10 de enero de 2026.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por decidirte a comentar este artículo. Tu opinión y tus aportaciones son importantes para mí y mis lectores.